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SOS 4.8 2011 / Crónica Día 02

Así fue la segunda jornada del festival murciano

La segunda jornada del SOS 4.8 comenzó bajo la discreta amenaza de lluvias durante las horas centrales del día, nubarrones que parecían presagiar el regreso de los peores augurios de la pasada edición, pero que poco a poco se disiparon para dejar paso a un sol reluciente que bañaba el recinto desde primera hora de la tarde.

Las únicas gotas de lluvia que aparecieron en Murcia fueron las lágrimas a discreción que se derramaron en el Auditorio con la actuación de Patti Smith que ofreció un concierto memorable e histórico, o al menos eso dicen los que consiguieron acceder a su concierto, tarea que se antojó prácticamente imposible, incluso para la prensa acreditada.

Los que se quedaron fuera del que muchos confirman como el concierto más emocionante del festival se enfrentaron a un dilema, y es que por extrañas maniobras de la organización, las dos únicas bandas locales del cartel coincidían en el mismo horario. Varry Brava, banda que el año pasado se quedó sin actuar por las condiciones climáticas, tuvo por fin su momento de gloria. ¡Y qué momento! Debían estar deseando quitarse la espina que tenían clavada, pues su setlist fue de los que suben la adrenalina y despegan los pies del suelo a través de píldoras pop de una frescura y una solidez que ya quisieran otras bandas más consolidadas para sí. El concierto, bajo un sol de justicia que supuso la definitiva redención climatológica de la banda, fue todo un éxito y uno de los momentos más destacados del festival.

Si Varry Brava representaban la nueva ola de pop indie murciana, Second en el escenario principal ofrecían canciones de su consolidada trayectoria y, en un guiño de orgullo murciano, o de reivindicación horaria, finalizaron su concierto invitando a sus compañeros de Varry Brava a subir al escenario, celebrando un fin de fiesta de lo más localista con ambas bandas en escena y la esperanza de que en futuras ediciones los foráneos puedan tener la posibilidad de descubrir y disfrutar en su totalidad las propuestas locales que ofrece el cartel.

Superado el conflicto local, los siguientes en hacer su aparición fueron los londinenses White Lies, que ofrecieron un perfecto equilibrio entre lo comercial y lo épico en un setlist de lo más adrenalínico con el que el asfalto comenzaba a vibrar, las melenas se agitaban en el aire y la fiesta continuaba. A partir de aquí había dos opciones. O continuar en el escenario principal con el pop lineal de los Editors, o acercarse a uno de los platos fuertes del festival.

Y es que la primera actuación de Everything Everything en España era muy deseada por confirmar si el directo de los británicos era tan sorprendente e impactante como su debut, ‘Man alive‘. Con el inconfundible falsete de la voz de Jonathan Higgs y  un look uniformado entre lo retrofuturista y lo industrial, las canciones de pop de nueva generación de la banda sonaron, si cabe, aún más explosivas en directo. Lo mismo daba que fueran trallazos desbordantes de potencia que derramaban las guitarras de Sufragette Sufragette, Schoolin‘ o Photoshop handsome o esos tramos donde la importancia la cobraban los juegos de voces más ambient. El triunfal resultado confirma que Everything Everything son la una de las grandes esperanzas del pop, y uno de los directos más destacados y sorprendentes del SOS 4.8.

El problema de ver un concierto tan innovador y potente justo antes del esperado retorno de Suede supone un salto generacional y de estilo excesivamente grande. Pero admitámoslo, desde la salida a escena de Brett Anderson y con tanto hit tras hit tras hit, difícilmente se le puede reprochar algo a la banda estrella del cartel del sábado. No se puede discutir que siguen en plena forma en su revival. Y ahí entramos en el dilema. Conocíamos los movimientos escénicos, amábamos las canciones, nos encantaban Suede. Pero la emoción antes y después de ver su directo era exactamente la misma, la sensación de sorpresa escasa. Ofrecieron lo que se esperaba, triunfaron, y se fueron. Más o menos lo mismo que pasó con el tardío concierto de Lori Meyers en el que comprobaron que tienen el suficiente público como para, ya de madrugada, llenar el escenario grande de fans entregados.

En la recta final, y para los amantes de las emociones fuertes, !!! ofrecieron su directo incendiario en el escenario pequeño, mientras que Tiga hacía lo propio con su festín de electrónica en el principal poniendo el colofón a una noche en la que todo fue más disfrutable gracias a una perceptible reducción en la afluencia del recinto que aumentó la comodidad y, por tanto, las ganas de fiesta del público. Del éxito de la próxima edición dependerán no sólo el mantenimiento del suficiente confort para los presentes, tanto en el aforo como en la mejora de la cobertura, sino también de una mejor organización de los horarios. Con sus fallos y sus aciertos, la cuarta edición del SOS 4.8 se consolida como un festival de gran calado popular, con un cartel tan irregular como interesante, y una propuesta que supone el perfecto pistoletazo de salida para la temporada festivalera.

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