en Primavera Sound

Primavera Sound 2010 / Crónica Día 01

Pavement regresan a lo grande en la primera jornada del Primavera Sound 2010

Ayer comenzó el grueso de una nueva edición del San Miguel Primavera Sound 2010, festival que además este año cumple su décimo aniversario y que ayer celebró su primera jornada por todo lo alto. Que este año se espera superar todos los récords de asistencia es algo que ya pudimos comprobar con la afluencia masiva que hubo en el que tradicionalmente es el día más tranquilo del festival, por lo que se puede deducir que la cifra de 100.000 visitantes previstos por la organización no se va a quedar corta.

Ya desde las cuatro de la tarde cientos de personas se agolpaban en la entrada esperando para entrar al recinto, con colas que se repetirían a lo largo del día en todos los puntos importantes como la compra de tickets para consumiciones, los baños o las zonas de comida. Tras un vistazo rápido, daba la impresión de que este año hay incluso más extranjeros que los de costumbre.

Con el sol aún cegando en lo alto, subieron Bis al escenario San Miguel. Con menos pelo y las mismas canciones de siempre, ofrecieron lo esperable. Esto es canciones regulares y un gran hit, ‘Eurodisco’, que lo sigue siendo pero que no fue suficiente para muchos que huyeron despavoridos. Aún así, resultó un comienzo bastante divertido que disfrutaron especialmente los británicos que les recibieron como locos.

Para continuar con las bandas del UK nos desplazamos al concierto de The Wave Pictures, que consiguieron reunir a una cantidad considerable de público. Sonaron bastante bien gracias a su propuesta sencilla y clásica (guitarra, bajo y batería), pero sobre todo gracias a una actitud bastante simpática y muchos guiños hacia el público. Así, presumieron de hacer el primer solo de batería del festival o afirmaron con rotundidad que estaban en un gran club. Fue un interesante setlist en el que fueron de menos a más y consiguieron convencer a los más madrugadores.

De ahí al escenario ATP, donde Circulatory System ofrecieron unas buenas dosis de imaginación y actitud neo hippie que transmitía muy buen rollo. Y es que detalles como un chelo distorsionado, guitarras añejas y actitud retro que por momentos recordaba a Morricone fueron un buen paréntesis antes de volver a la muchedumbre.

Y de ahí a la sorpresa de la jornada, en cuanto a expectación. Se trataba de The xx, que sorprendieron con un llenazo indiscutible, ya que no cabía un alfiler en el escenario Ray Ban, repleto hasta el último hueco de las gradas. No hay duda de que había una gran expectación para ver a esos adolescentes que están detrás de uno de los mejores discos del año pasado. El comienzo fue apoteósico y la puesta en escena sencilla, pero muy inquietante y adecuada. Sin embargo, un repertorio bastante previsible y que sonaba demasiado similar al disco, esto es, intimista y tedioso, terminó resultando algo monótono y repetitivo. Y es una pena, porque estos chicos tienen actitud, muy buenas canciones y daban el pego en un escenario tan grande. Al menos consiguieron levantar al público de nuevo con un rotundo ‘Infinity’ que cerró un repertorio que parece necesitar un poco más de variedad.

Con su versión de ‘You’ve got the love’ sonando por la megafonía, y con bastante dificultad por las masas, conseguí asomarme brevemente al comienzo del concierto de Superchunk, que sonaba bastante bien, aunque no era el plan previsto. El destino, o la previsión, me llevó de nuevo al escenario Ray Ban, en este caso para ver a Broken Social Scene, algo completamente fuera de serie. No sólo impresiona ver a esa cantidad de músicos, con actitud, elegancia, y pose, sino que además ofrecen un repertorio de lo más variado, se intercambian instrumentos y se tiran -literalmente- por los suelos. Al final, no dudaron en invitar a uno de los Pavement y a Owen Pallett -y su violín- a colaborar con ellos. Un concierto espectacular que demostró que la etiqueta de súper banda no se les aplica gratuitamente.

Pero si había un concierto realmente esperado, ese era sin duda el de los reunidos Pavement once años después de su separación. Quedó claro con la masificación que sufrió el escenario San Miguel donde dieron un concierto impecable, todo un triunfo. Un setlist generoso y ejemplar donde enlazaron un éxito tras otro, una actitud modélica (parecía que no hubieran pasado los años por ellos) y un sonido espectacular con lo que volvieron a cierto sector del público literalmente enloquecido. Tanto que hubo que intentar emigrar hacia la parte trasera para ver el concierto sin sufrir del exceso de locura general. Caos aparte, los de Stephen Malkmus dieron todo lo que se esperaba de ellos, demostrando que la reunión estaba más que justificada con un concierto memorable que fue el colofón de una frenética y apoteósica jornada.

Publicado originalmente en la revista Koult.

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